Pasar al contenido principal

River pegó el salto a semifinales y habrá “Superclásico” con sabor a revancha

Viernes, 30/08/2019
0 comentarios

River Plate paseó su jerarquía de campeón también por Asunción y logró anoche la clasificación a las semifinales de la Copa Libertadores de América, instancia en la que se cruzará con Boca Juniors, tras empatar 1 a 1 con Cerro Porteño, con un gol del volante uruguayo Nicolás De la Cruz, que el miércoles pasado había sido detenido por un episodio policial.

La pasó mal River el miércoles pasado, cuando llegó al hotel Bourbón y se llevaron detenido al uruguayo De la Cruz por un episodio policial ocurrido cuando estuvo en Paraguay en 2016 con el equipo Sub- 20 de su club de entonces, Liverpool de Montevideo.

 

La pasó mal River el miércoles por la tarde, cuando estaba entrenando frente a su lugar de hospedaje y dos hinchas se flitraron al lugar de entrenamiento y se contactaron con los futbolistas, aunque rápidamente fueron apartados por la seguridad privada del club de Núñez.

 

La pasó mal River el miércoles al atardecer, cuando el presidente Rodolfo D’Onofrio advirtió de un “clima pesado” que rodeaba a este partido luego del 2-0 conseguido en la ida en el Monumental.

 

La pasó mal River en la madrugada de ayer, cuando sonaron algunas bombas de estruendo en las cercanías del hotel con el objetivo de interrumpir el sueño copero de los futbolistas dirigidos por Marcelo Gallardo.

 

Y la pasó mal River durante el primer tiempo del partido de ayer en el hirviente estadio La Nueva Olla, cuando ya a los 8 minutos Cerro Porteño logró ponerse en ventaja tras un centro del argentino Joaquín Larrivey que conectó de “palomita” el experimentado Nelson Haedo Valdez para dejar a su equipo a un tanto de llegar a la definición por penales, con “una vida” por delante.

 

Es que en el resto de la etapa River no encontró los espacios para sacar la contra y por contrapartida su rival, dirigido por Miguel Ángel Russo, le metió presión y merodeó el área de Franco Armani con real peligro, obligando a un par de intervenciones exigidas del arquero.

 

Fin del sufrimiento

 

Pero con el pitazo del final del primer tiempo del árbitro chileno Julio Bascuñán se terminaron los sufrimientos para River, ya que bastó una “lavada de cabeza” del “Muñeco” Gallardo en el vestuario para que todo volviera a la “normalidad” para River, que es lo mismo que decir su buen juego y su paleta multicolor de recursos.

 

Y como para hacer más épica su épica de estos tiempos “gallardianos”, a los 8 minutos de esa etapa final llegó Matías Suárez, uno de los grandes aciertos del técnico a la hora de decidir contrataciones, en un mano a mano con el ex arquero de River Juan Pablo Carrizo, que ganó en primera instancia, pero del rebote apareció De la Cruz, justo a él le cayó la pelota, para que con un derechazo alto transformara el sufrimiento en alegría.

 

Y aunque quedaba mucho por delante, el mazazo fue letal para Cerro Porteño, que ya debía llegar a cuatro goles para atrapar la clasificación a semifinales. Demasiado para este River que por entonces era pura solidez y amenazaba con llevarse más que ese empate “a priori” más que suficiente.

 

Así, cuando el final estuvo resuelto y el partido pasó a ser otro hito más en la frondosa historia contemporánea de este River de Gallardo, ni siquiera hubo efusividad en el festejo. Apenas saludos de satisfacción entre jugadores y cuerpo técnico.

 

Y a pensar en Boca, pero en el superclásico del próximo domingo, por la Superliga, ya que para el otro, que como éste también se jugará por la ida en el Monumental, todavía falta más de un mes.